a palabras necias oídos sordos
Refrán. Registro popular.
Este refrán aconseja no responder ni hacer caso a comentarios ofensivos, ignorantes o provocadores, y seguir adelante como si no se hubieran oído, en vez de entrar en una discusión inútil.
Se usa como consejo de serenidad ante quien busca provocar, y a veces también como reproche hacia quien reacciona demasiado a las críticas.
Qué significa a palabras necias oídos sordos
Literalmente, el refrán describe una actitud física: poner «oídos sordos», es decir, fingir no escuchar, ante palabras que se consideran «necias», dichas sin fundamento, con mala intención o desde la ignorancia. En sentido figurado, se aplica a cualquier situación en la que conviene no dar importancia a un comentario negativo, un insulto o una crítica infundada, en vez de entrar en un conflicto que no llevaría a nada bueno.
Se dice sobre todo para aconsejar a alguien que no se deje afectar por lo que otros digan sin fundamento, especialmente cuando esas palabras buscan herir, provocar o desestabilizar. También se usa como resumen de una actitud ya tomada: quien ha decidido ignorar una ofensa puede explicar su reacción diciendo que «hizo oídos sordos» a lo que se dijo.
Origen de la expresión
El origen exacto de este refrán no está documentado con precisión; como buena parte del refranero popular, se transmitió oralmente durante generaciones antes de fijarse por escrito, y no puede atribuirse con seguridad a un autor ni a una fecha concretos.
Lo que sí puede explicarse es la formación de la expresión: «necio» procede del latín nescius, «que no sabe», y se aplica a quien habla sin conocimiento o sin razón; «hacer oídos sordos» es una imagen que compara la actitud de ignorar algo con la sordera, real o fingida, ante lo que se oye. Refranes con la misma idea de fondo —no dejarse afectar por comentarios malintencionados— aparecen en colecciones paremiológicas españolas desde al menos el Siglo de Oro, aunque con formulaciones distintas a la actual.
Variantes y expresiones equivalentes
La forma más extendida es «a palabras necias, oídos sordos», aunque también circula, con el mismo sentido, «a palabras necias, oídos sordos y boca cerrada», una variante que añade el consejo complementario de no responder. En algunos países de América Latina se usa la fórmula abreviada «oídos sordos» como resumen de todo el refrán, sin necesidad de citarlo completo.
En inglés, la idea equivalente se expresa con la locución turn a deaf ear («volver un oído sordo»), de sentido muy similar, aunque no se trata de un refrán con la misma estructura, sino de una expresión verbal.
Ejemplos de uso
—Me llamó inútil delante de todos. —A palabras necias, oídos sordos; no merece la pena que le respondas.
Decidió no contestar a los comentarios del foro y hacer oídos sordos a las provocaciones.
Su abuela siempre le repetía que, ante los chismes del pueblo, lo mejor era a palabras necias, oídos sordos.
El entrenador aconsejó al jugador ignorar los insultos de la grada: a palabras necias, oídos sordos.
Aunque le costó, aprendió a hacer oídos sordos a las críticas injustas de sus compañeros.
Expresiones relacionadas
De sentido parecido: «hacer oídos sordos» y «el que se pica, ajos come», ambas usadas para aconsejar indiferencia ante una crítica o una provocación.
De sentido contrario: «quien calla, otorga», que sugiere que no responder puede interpretarse como aceptación, justo lo opuesto al consejo de ignorar sin darle importancia.
Preguntas frecuentes sobre a palabras necias oídos sordos
¿Qué significa a palabras necias, oídos sordos?
Significa que ante comentarios ofensivos, ignorantes o mal intencionados, lo mejor es no responder y actuar como si no se hubieran escuchado, para evitar una discusión que no lleva a nada.
¿De dónde viene este refrán?
No hay un origen documentado con precisión; como gran parte del refranero español, se transmitió de forma oral durante generaciones antes de fijarse por escrito, así que no puede atribuirse a un autor ni a una fecha concretos.
¿Es lo mismo que quien calla, otorga?
No, es prácticamente lo contrario: «a palabras necias, oídos sordos» aconseja ignorar sin darle importancia, mientras que «quien calla, otorga» advierte de que el silencio puede interpretarse como una aceptación tácita de lo dicho.