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costar un riñón

Locución verbal. Registro coloquial, hiperbólico.

Significa ser extremadamente caro, tanto que el gasto se compara, de forma exagerada, con el precio de perder un órgano vital.

Es una exageración deliberada, nunca literal: subraya la sensación de precio desorbitado más que un cálculo real sobre cuánto vale algo.

Qué significa costar un riñón

El cuerpo humano tiene dos riñones y se puede vivir con uno solo, lo que convierte a este órgano en un recurso extremo con el que, en la imaginación popular, alguien podría llegar a «pagar» algo carísimo. La expresión usa esa idea límite para dar la sensación de un precio desmesurado, muy por encima de lo razonable, sin que exista relación real con trasplantes ni con dinero de verdad.

Se aplica sobre todo a precios de vivienda, estudios, tecnología o servicios sanitarios privados, siempre con la intención de subrayar lo abusivo o lo difícil de asumir que resulta el gasto para una persona normal.

Origen de la expresión

No hay estudios que documenten un origen concreto ni una fecha de aparición. Es probable que surgiera como una variación más moderna de «costar un ojo de la cara», sustituyendo el ojo por el riñón, un órgano que en las últimas décadas se asocia en el imaginario colectivo con el mercado negro de órganos y con operaciones médicas de alto coste, lo que refuerza la imagen de gasto extremo.

Esta asociación con la sanidad privada y los trasplantes es una hipótesis razonable sobre por qué el riñón, y no otro órgano, se convirtió en la imagen preferida para hablar de precios desorbitados en el habla reciente.

Variantes y expresiones equivalentes

«Costar un ojo de la cara» es la forma más tradicional y extendida en todo el ámbito hispanohablante; «costar un riñón» es más frecuente en el habla coloquial reciente, sobre todo entre generaciones más jóvenes, tanto en España como en América Latina.

En inglés existe la expresión equivalente cost an arm and a leg, que usa un brazo y una pierna en lugar de un órgano interno, con la misma función hiperbólica.

Ejemplos de uso

Alquilar un piso en el centro de la ciudad cuesta un riñón en cualquier gran ciudad.

—¿Cuánto te costó el tratamiento dental? —Un riñón, literalmente no sé cómo lo pagué.

Ese portátil tiene muy buenas prestaciones, pero cuesta un riñón.

Estudiar en esa universidad privada le va a costar un riñón a la familia.

Los billetes de avión en estas fechas cuestan un riñón, mejor esperamos a otra temporada.

Expresiones relacionadas

De sentido parecido: «costar un ojo de la cara» y «costar un dineral», todas hiperbólicas para describir un precio muy alto, con distinto grado de exageración según la imagen usada.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre costar un riñón

¿Qué significa costar un riñón?

Significa que algo es carísimo, tan caro que se compara de forma exagerada con el precio hipotético de vender un órgano del cuerpo. Es una hipérbole, no una referencia real a trasplantes.

¿Es más habitual costar un riñón o costar un ojo de la cara?

«Costar un ojo de la cara» es la forma más tradicional y extendida; «costar un riñón» es una variante más reciente y coloquial que ha ganado uso, sobre todo entre hablantes jóvenes.

¿De dónde viene la imagen del riñón para hablar de precios altos?

No hay un origen documentado con certeza; probablemente surgió como variación de «costar un ojo de la cara», reforzada por la asociación popular entre el riñón y operaciones médicas o trasplantes de alto coste.

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