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Significado de Santo

Sustantivo y adjetivo masculino (femenino: santa). Del latín sanctus, participio de sancire, «consagrar, hacer inviolable».

Un santo es una persona reconocida por una religión como modelo de virtud y de vida ejemplar, considerada digna de veneración tras su muerte según los procedimientos propios de esa tradición.

Como adjetivo, «santo» también califica lo consagrado a una divinidad o lo relacionado con lo sagrado, en un sentido más amplio que el de persona concreta.

Qué es un santo

La noción de santo remite a una persona cuya vida se considera, dentro de una tradición religiosa, un ejemplo especialmente logrado de virtud, entrega o cercanía con lo sagrado. No basta con haber llevado una vida moralmente correcta: la condición de santo suele reconocerse mediante un proceso propio de cada religión, que puede incluir el testimonio de la comunidad, el examen de la vida de la persona y, en algunas tradiciones, la atribución de hechos considerados milagrosos.

El reconocimiento de un santo no depende de una sola autoridad universal: cada religión establece sus propios criterios y su propio procedimiento, y una misma figura puede ser venerada de forma distinta según la rama o la comunidad. En algunas tradiciones, además, la santidad se entiende como un estado alcanzable por cualquier persona a través de la práctica espiritual, más que como una categoría reservada a unos pocos.

El estudio de la santidad corresponde a la historia de las religiones, la hagiografía —el estudio de las vidas de los santos— y la teología, disciplinas que analizan tanto los relatos sobre estas figuras como los procesos institucionales que llevan a su reconocimiento.

Origen de la palabra santo

Del latín sanctus, participio del verbo sancire, «consagrar, declarar inviolable mediante un acto solemne». La raíz está emparentada con sacer, «sagrado», aunque con un matiz distinto: lo sanctus es lo que ha sido consagrado o protegido por una sanción, mientras que lo sacer pertenece por naturaleza al ámbito de lo divino.

La palabra pasó al español con el doble uso que ya tenía en latín: como adjetivo, para calificar lo consagrado o venerable, y como sustantivo, para nombrar a la persona reconocida por su virtud dentro de una tradición religiosa. Ambos usos conviven en el español actual, junto con expresiones que conservan el sentido de «sagrado» aplicado a lugares, tiempos u objetos.

La santidad en distintas tradiciones

TradiciónCómo entiende la santidad
CristianismoReconoce a los santos mediante procesos propios de cada Iglesia, que valoran la vida virtuosa de la persona y, según la tradición, hechos considerados milagrosos.
JudaísmoNo cuenta con una figura equivalente al santo cristiano; valora en cambio a los justos, personas cuya conducta ejemplar cumple los preceptos de la ley.
IslamReserva la santidad plena a los profetas, aunque en el sufismo se venera a maestros espirituales considerados especialmente cercanos a Dios.

Ejemplos de uso de santo

La ciudad celebra cada año la fiesta de su santo patrón.

El proceso para declarar santo a alguien puede durar mucho tiempo y varias etapas.

Visitaron el templo en un lugar considerado santo por esa tradición (uso como adjetivo, «sagrado»).

Estudia la vida de los primeros santos cristianos como parte de su investigación histórica.

Le llamaban «un santo» por su paciencia y su generosidad, aunque no tuviera reconocimiento religioso formal (uso figurado).

Sinónimos y palabras relacionadas

Sinónimos (aproximados): beato, bienaventurado, venerable.

Antónimos: pecador, profano.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre santo

¿Cómo se declara santo a alguien?

Cada tradición religiosa sigue su propio procedimiento. En el cristianismo suele implicar el estudio de la vida de la persona, el testimonio de la comunidad y, según la Iglesia, la valoración de hechos considerados milagrosos, en un proceso que puede tener varias etapas.

¿Todas las religiones tienen la figura del santo?

No de la misma manera. Algunas tradiciones tienen procesos formales de reconocimiento, mientras que otras valoran figuras ejemplares —justos, maestros espirituales— sin una categoría exactamente equivalente a la de santo.

¿Es lo mismo santo que profeta?

No. El profeta es, según una tradición, quien transmite un mensaje o una revelación divina; el santo se reconoce sobre todo por la virtud y la ejemplaridad de su vida, aunque en algunos casos una misma figura puede recibir ambos reconocimientos.

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