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Significado de Optimismo

Sustantivo masculino. Del latín optimum, «lo mejor», con el sufijo «-ismo», que indica doctrina o tendencia.

El optimismo es la tendencia a esperar resultados favorables ante la incertidumbre y a interpretar las dificultades como pasajeras y superables.

No es una emoción puntual de alegría, sino un estilo relativamente estable de anticipar el futuro y de explicar los reveses, que varía en grado de una persona a otra.

Qué es el optimismo

Ser optimista no es negar que algo pueda salir mal, sino confiar en que, en conjunto, las cosas tenderán a resolverse favorablemente o en que las dificultades pueden afrontarse. Esa confianza influye en cómo se interpretan los reveses: quien tiene un estilo optimista suele atribuir un fracaso a una causa concreta y pasajera («esta vez no me preparé bien»), mientras que un estilo más pesimista tiende a explicarlo con causas generales y permanentes («se me da mal esto siempre»).

El optimismo tiene un componente disposicional, más cercano a un rasgo estable de personalidad, y otro más ligado al estilo explicativo con el que cada persona interpreta lo que le sucede, que sí puede trabajarse y modificarse en cierta medida. Ninguno de los dos implica ceguera ante los problemas reales ni sustituye la planificación o la prevención.

La psicología positiva, impulsada sobre todo por Martin Seligman a partir de los años noventa, situó el optimismo como uno de sus objetos de estudio centrales, al relacionarlo con mejor afrontamiento del estrés y mayor persistencia ante las dificultades. Esta relación no implica que el optimismo garantice mejores resultados por sí solo, ni que el pesimismo sea siempre desfavorable: cierto grado de pesimismo defensivo puede resultar útil para anticipar riesgos reales.

Origen de la palabra optimismo

Del latín optimum, superlativo de bonus, «bueno», con el sufijo «-ismo». El término se acuñó en francés en el siglo XVIII, en el contexto de la filosofía de Gottfried Leibniz, para describir la idea de que el mundo existente es «el mejor de los mundos posibles».

Del uso filosófico original pasó al lenguaje corriente para nombrar, de forma más general, la disposición a esperar lo mejor. En psicología se convirtió en objeto de estudio propio a lo largo del siglo XX, primero dentro de la investigación sobre estrés y salud, y después como uno de los pilares de la psicología positiva.

Tipos de optimismo

TipoEn qué consisteEjemplo
Optimismo disposicionalRasgo relativamente estable de esperar resultados favorables en general.Una persona que, ante cualquier proyecto nuevo, confía por defecto en que saldrá bien.
Optimismo explicativo (aprendido)Estilo de interpretar los reveses con causas concretas y pasajeras, trabajable con la práctica.Pensar «no salió por las prisas de hoy» en lugar de «nunca se me da bien esto».
Optimismo poco realistaSubestimar de forma sistemática los riesgos propios frente a los ajenos.Creer que a uno mismo «no le va a pasar» algo que reconoce como probable para los demás.

Ejemplos de uso de optimismo

Afrontó la recaída del proyecto con optimismo, convencida de que encontraría otra forma de sacarlo adelante.

Su optimismo no le impidió preparar un plan B por si el primero fallaba.

El entrenador destacó el optimismo del equipo tras una temporada de resultados irregulares.

Algunos estudios relacionan el optimismo moderado con una mejor recuperación tras una enfermedad, aunque no como causa única.

Sinónimos y palabras relacionadas

Sinónimos (aproximados): esperanza, confianza en el futuro, actitud positiva.

Antónimos: pesimismo, desesperanza.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre el optimismo

¿Qué es el optimismo en psicología?

Es la tendencia a esperar resultados favorables y a interpretar las dificultades como pasajeras y manejables, lo que influye en cómo una persona afronta el estrés y las contrariedades cotidianas.

¿El optimismo se puede aprender?

El componente explicativo, es decir, la forma de interpretar los reveses, puede trabajarse con la práctica, según propone la psicología positiva; el componente más disposicional cambia con más dificultad, aunque no es del todo fijo.

¿Ser demasiado optimista es un problema?

Un optimismo que lleva a subestimar riesgos reales o a no prepararse ante posibles dificultades puede resultar contraproducente; el optimismo más útil combina la expectativa favorable con una valoración realista de la situación.

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