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Significado de Emotivismo

Sustantivo masculino. Del latín emovere, «conmover, sacar de su sitio», con el sufijo -ismo.

El emotivismo es la teoría metaética que sostiene que los juicios morales no describen hechos, sino que expresan actitudes o emociones del hablante e intentan provocar las mismas en el oyente.

Decir «robar está mal» no sería, para esta teoría, afirmar algo verdadero o falso sobre el robo, sino manifestar rechazo hacia él e invitar a compartirlo.

Qué es el emotivismo

El emotivismo pertenece a la metaética, la rama de la ética que no pregunta qué acciones son correctas, sino qué significan y qué estatus tienen los juicios morales en general. Frente a las teorías cognitivistas, que consideran que enunciados como «la esclavitud es injusta» pueden ser verdaderos o falsos igual que un enunciado científico, el emotivismo es una teoría no cognitivista: sostiene que esos enunciados no describen propiedades morales objetivas del mundo, porque tales propiedades, según esta teoría, no existen o no son accesibles al conocimiento.

Según el emotivismo, cuando alguien dice «mentir está mal», en el fondo está haciendo algo parecido a exclamar «¡mentir, no!»: expresa una actitud negativa y busca que el interlocutor la adopte también, en lugar de enunciar un hecho comprobable. Esto no significa que la moral sea arbitraria para esta teoría, sino que su función es distinta a la de un enunciado descriptivo: es más parecida a un gesto de aprobación o desaprobación con forma de frase.

El emotivismo se desarrolló dentro del positivismo lógico, movimiento filosófico de la primera mitad del siglo XX que sostenía que solo tienen sentido cognitivo los enunciados verificables empíricamente o verdaderos por definición; como los juicios morales no cumplen ninguna de las dos condiciones, los positivistas lógicos los consideraron carentes de valor de verdad, aunque no sin significado emotivo.

Origen del término emotivismo

«Emotivismo» se forma sobre «emotivo», del latín emovere, «sacar, mover hacia fuera, conmover», con el sufijo -ismo, que indica doctrina o corriente. El nombre describe bien el núcleo de la teoría: reducir el significado moral a su componente emotivo.

La teoría se asocia sobre todo al filósofo británico Alfred Jules Ayer, que la expuso en su obra Lenguaje, verdad y lógica, y al estadounidense Charles L. Stevenson, que la desarrolló con mayor detalle a mediados del siglo XX, distinguiendo el significado emotivo de un término de su significado descriptivo. Se la conoce también, de manera informal, como la «teoría del ¡bu!/¡viva!» (boo/hurrah theory), porque reduce el juicio moral a una reacción de aprobación o rechazo.

Ideas centrales y autores

Ejemplos de uso de emotivismo

Según el emotivismo, decir «la corrupción es indignante» no describe un hecho, sino que expresa rechazo hacia ella.

El profesor explicó el emotivismo comparando un juicio moral con un gesto de aprobación verbalizado.

Los críticos del emotivismo señalan que reduce el debate moral a un choque de gustos sin posibilidad de argumento racional.

Ayer defendió una versión del emotivismo dentro de su proyecto más amplio de positivismo lógico.

Sinónimos y palabras relacionadas

Sinónimos (en su núcleo): no cognitivismo moral, expresivismo (en sentido amplio).

Antónimos: cognitivismo moral, realismo moral, objetivismo ético.

No es lo mismo que:

Preguntas frecuentes sobre el emotivismo

¿Qué dice el emotivismo sobre los juicios morales?

Que no son enunciados verdaderos ni falsos, sino expresiones de actitudes o emociones del hablante que buscan provocar la misma actitud en quien escucha.

¿Quiénes defendieron el emotivismo?

Se asocia sobre todo a A. J. Ayer, dentro del positivismo lógico, y a Charles L. Stevenson, que desarrolló con más detalle la distinción entre desacuerdo en creencias y desacuerdo en actitudes.

¿Qué críticas ha recibido el emotivismo?

Se le objeta que no explica bien por qué discutimos y damos razones en los debates morales, como si buscáramos algo más que provocar una reacción emocional, y que dificulta distinguir un argumento moral serio de una simple exclamación.

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