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hincar los codos

Locución verbal. Registro coloquial.

Significa estudiar con mucho esfuerzo y dedicación, generalmente durante un periodo intenso previo a un examen o una prueba importante.

Se usa como aviso propio («tengo que hincar los codos») o como reconocimiento del esfuerzo ajeno, sin connotación negativa.

Qué significa hincar los codos

Se aplica casi siempre al ámbito académico: prepararse para un examen, una oposición o cualquier prueba que exige horas seguidas de estudio concentrado. También puede usarse, de forma menos habitual, para cualquier tarea que requiera dedicación sostenida y algo de sacrificio, aunque no sea estrictamente estudiar.

Lleva implícita la idea de un esfuerzo puntual y necesario, no de un hábito constante: se hincan los codos cuando hace falta recuperar el tiempo perdido o afrontar una fecha límite, más que como descripción de alguien que siempre estudia mucho.

Origen de la expresión

La imagen viene de la postura típica de quien estudia largas horas sentado a una mesa: apoya los codos con fuerza sobre la superficie para sostener la cabeza entre las manos mientras lee o escribe. «Hincar» aporta la idea de clavar o apoyar con firmeza, reforzando la sensación de esfuerzo físico sostenido, casi como si el cuerpo entero se comprometiera con la tarea.

No hay una fecha ni un autor documentados para su aparición; pertenece al conjunto de expresiones coloquiales del ámbito escolar y universitario que se han ido fijando por uso repetido más que por un origen puntual identificable.

Variantes y expresiones equivalentes

Se usa también «darle a los codos» con el mismo sentido, aunque con menor frecuencia. Es muy distinta de «hablar por los codos», que no tiene nada que ver con el estudio: describe a alguien que habla en exceso, sin parar.

En el registro coloquial de varios países de América Latina es habitual «empollar» con este mismo significado de estudiar intensamente, aunque en España «empollar» se asocia además a quien estudia mucho de forma constante, casi como rasgo de personalidad.

Ejemplos de uso

Este fin de semana tengo que hincar los codos si quiero aprobar el examen del lunes.

Llevaba tres días hincando los codos en la biblioteca sin apenas salir.

—¿Cómo llevas la oposición? —Hincando los codos desde las siete de la mañana.

Si hubiera hincado los codos antes, no tendría que estudiarlo todo la última semana.

Le costó, pero hincó los codos y consiguió sacar el curso adelante.

Expresiones relacionadas

De sentido parecido: «darle a los codos» y «quemarse las pestañas», ambas centradas en el esfuerzo intenso del estudio.

De uso cercano pero distinto: «hablar por los codos», que comparte la parte del cuerpo pero se refiere a hablar demasiado, no a estudiar.

Preguntas frecuentes sobre hincar los codos

¿Qué significa hincar los codos?

Significa estudiar con mucho esfuerzo y dedicación, normalmente durante un tiempo intenso antes de un examen u otra prueba importante.

¿De dónde viene la expresión hincar los codos?

Viene de la postura de quien estudia apoyado sobre una mesa, con los codos clavados en ella para sostener la cabeza mientras lee o escribe durante horas.

¿Es lo mismo hincar los codos que hablar por los codos?

No, aunque suenan parecidas. Hincar los codos se refiere a estudiar con esfuerzo; hablar por los codos se refiere a hablar demasiado, sin parar. No tienen relación de significado, solo comparten la parte del cuerpo.

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