Significado de Procrastinación
Sustantivo femenino. Del latín procrastinatio, de procrastināre, formado por pro- («hacia adelante») y crastinus («de mañana», de cras, «mañana»).
La procrastinación es el aplazamiento voluntario de una tarea importante pese a saber que ese retraso traerá consecuencias negativas.
Se distingue de posponer algo por una razón práctica: en la procrastinación, la persona reconoce que debería actuar ya y, aun así, retrasa el inicio.
Qué es la procrastinación
Procrastinar no es lo mismo que ser desorganizado ni tener pereza en sentido amplio: es un conflicto entre lo que la persona sabe que debería hacer y lo que efectivamente hace, que aplaza la tarea a cambio de una gratificación inmediata (distraerse, descansar, hacer algo más placentero). La clave está en que la decisión es consciente y, a la vez, contraria a los propios intereses a medio plazo.
La psicología la explica en buena parte por la regulación emocional: se procrastina menos por falta de tiempo que por el malestar que produce la tarea (aburrimiento, ansiedad, miedo al fracaso o a no hacerlo perfecto). Aplazarla alivia ese malestar de inmediato, aunque lo aumente después, lo que crea un círculo difícil de romper solo con fuerza de voluntad.
La estudian la psicología cognitivo-conductual y la de la motivación, especialmente en el ámbito académico y laboral, donde la procrastinación se asocia con peor rendimiento y más estrés, sin llegar a ser en sí misma un diagnóstico clínico.
Origen de la palabra procrastinación
Del latín procrastinatio, derivado del verbo procrastināre, «diferir para el día siguiente», formado por pro- («hacia adelante») y crastinus («relativo a mañana»), de cras, «mañana». La palabra latina ya tenía el sentido actual de aplazar algo de un día para otro.
El término existía en latín clásico con connotación tanto neutra (posponer una decisión) como negativa (una dilación culpable). En español es un cultismo de incorporación relativamente tardía en el uso corriente, aunque documentado desde hace siglos en textos cultos; su empleo se extendió sobre todo en las últimas décadas, de la mano de la psicología y de la divulgación sobre productividad.
Tipos y causas de la procrastinación
Suele distinguirse entre dos formas de procrastinación según su efecto:
- Procrastinación pasiva: la persona aplaza la tarea por dificultad para decidir o por evitación del malestar, y termina sintiéndose peor por el retraso.
- Procrastinación activa: la persona retrasa deliberadamente el inicio porque rinde mejor bajo presión y suele completar la tarea a tiempo, con resultados aceptables.
Entre las causas más citadas están el miedo al fracaso o a hacerlo imperfecto, la dificultad para tolerar el aburrimiento o la frustración, la falta de claridad sobre cómo empezar una tarea grande y la búsqueda de un alivio inmediato frente a una emoción incómoda asociada a esa tarea.
Ejemplos de uso de procrastinación
Su procrastinación lo llevó a terminar el informe la noche antes de entregarlo.
La procrastinación académica es más frecuente en tareas percibidas como aburridas o muy difíciles.
Reconoció que su procrastinación tenía que ver con el miedo a no hacerlo bien.
Dividir la tarea en pasos pequeños le ayudó a reducir la procrastinación.
La procrastinación no es pereza: puede tener detrás mucha ansiedad.
Sinónimos y palabras relacionadas
Sinónimos (aproximados): aplazamiento, dilación, postergación.
Antónimos: anticipación, diligencia, prontitud.
No es lo mismo que:
- Pereza: es la falta general de ganas de actuar; la procrastinación puede darse en personas muy activas que, frente a una tarea concreta, sienten un bloqueo específico.
- Planificación flexible: posponer una tarea por una razón práctica y sin malestar no es procrastinar; la procrastinación implica reconocer el coste y aplazar igual.
- Falta de tiempo real: no disponer de tiempo material para algo es una limitación objetiva, distinta de aplazar una tarea para la que sí hay tiempo disponible.
Preguntas frecuentes sobre la procrastinación
¿Por qué procrastinamos?
Sobre todo por regulación emocional: la tarea genera malestar (aburrimiento, ansiedad, miedo al error) y aplazarla lo alivia de inmediato, aunque a medio plazo aumente el estrés y el coste de la demora.
¿La procrastinación es un trastorno?
No en sí misma. Es un patrón de conducta común que puede darse de forma puntual o habitual; solo si se asocia a un malestar clínico significativo, como la ansiedad, conviene valorarlo con un profesional.
¿Cómo se deja de procrastinar?
Dividir la tarea en pasos pequeños y concretos, empezar por solo unos minutos, reducir distracciones del entorno y trabajar la tolerancia al malestar que genera la tarea suelen ser más eficaces que confiar solo en la fuerza de voluntad.