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sobre gustos no hay nada escrito

Refrán. Registro popular.

Refrán que defiende la libertad de preferencias personales, imposibles de discutir con razones objetivas o de imponer a los demás como norma.

Se usa para cerrar una discusión sobre gustos —de comida, de ropa, de música— cuando ya no tiene sentido seguir intentando convencer al otro.

Qué significa sobre gustos no hay nada escrito

El refrán se usa para señalar que las preferencias personales no se pueden juzgar como correctas o incorrectas, porque no responden a una regla objetiva que todos deban compartir. A alguien le puede gustar una comida que a otro le repugna, o una música que a otro le resulta insoportable, sin que ninguno de los dos esté «equivocado» en sentido estricto.

Se emplea sobre todo para zanjar una discusión que ya no tiene salida racional, aceptando que cada persona tiene derecho a sus preferencias sin necesidad de justificarlas ante nadie. También se usa, con un tono más resignado, cuando a alguien le sorprende o le choca el gusto de otra persona por algo que a él le parece incomprensible.

Origen de la expresión

No hay documentación segura sobre el origen concreto de este refrán castellano. La idea de que los gustos no admiten discusión racional tiene una tradición antigua en el pensamiento occidental, presente ya en la máxima latina de gustibus non est disputandum («sobre gustos no hay que discutir»), con la que este refrán comparte estructura y sentido, aunque no hay certeza de que uno derive directamente del otro.

Lo más probable, según los especialistas en refranero, es que se trate de una fórmula popular paralela a esa tradición culta, surgida de forma independiente para expresar una idea muy extendida y bastante intuitiva sobre las preferencias personales.

Variantes y expresiones equivalentes

Existe la variante «para gustos, colores», más breve y quizá algo más frecuente en el habla cotidiana, con exactamente el mismo sentido que el refrán completo.

La máxima latina de gustibus non est disputandum sigue citándose, sobre todo en contextos cultos o académicos, como forma erudita de expresar la misma idea.

Ejemplos de uso

—No entiendo cómo te puede gustar esa película. —Sobre gustos no hay nada escrito.

A unos les encanta el cilantro y a otros les sabe a jabón; sobre gustos no hay nada escrito.

Discutieron un buen rato sobre qué color pintar la fachada, hasta que alguien zanjó el tema con «sobre gustos no hay nada escrito».

Le pareció rarísimo que su hermano coleccionara ese tipo de música, pero sobre gustos no hay nada escrito.

Cada uno viste como quiere, sobre gustos no hay nada escrito, decía siempre su abuela.

Expresiones relacionadas

De sentido parecido: «para gustos, colores» y «en la variedad está el gusto», ambas defienden igualmente la diversidad de preferencias personales.

De sentido contrario: no existe un refrán opuesto de uso extendido, ya que la idea de que los gustos son discutibles no suele formularse como norma popular fija.

Preguntas frecuentes sobre sobre gustos no hay nada escrito

¿Qué significa sobre gustos no hay nada escrito?

Significa que las preferencias personales no se pueden juzgar como correctas o incorrectas, porque no dependen de una norma objetiva, sino de la sensibilidad de cada persona.

¿Es lo mismo que para gustos, colores?

Sí, ambas expresiones significan exactamente lo mismo y se usan de manera intercambiable; «para gustos, colores» es simplemente una forma más breve del mismo refrán.

¿Cuándo se usa este refrán?

Se usa sobre todo para cerrar una discusión sobre preferencias personales que ya no tiene sentido seguir, aceptando que cada persona tiene derecho a sus propios gustos sin necesidad de justificarlos.

Ver también